Pasadas las Navidades, una imagen ha concentrado gran parte del descontento de muchos vecinos de Logroño: la escultura del General Espartero vestida con atuendos navideños. Lo que para algunos pudo ser un gesto festivo, para buena parte de la ciudadanía ha supuesto una clara falta de respeto.
Las críticas han sido contundentes. Vecinos califican la intervención como una vergüenza y una muestra de escasa sensibilidad hacia la historia y los símbolos de la ciudad. “No todo vale en nombre de la Navidad”, señalan, recordando que el Espartero es una figura histórica profundamente ligada a Logroño.
Más allá de la estética, el malestar refleja una sensación de improvisación y de falta de cuidado por la imagen que la ciudad proyecta. Para muchos, este episodio simboliza una Navidad que no ha sabido encontrar el equilibrio entre lo festivo y el respeto institucional.
Con las fiestas ya terminadas, queda abierta una reflexión clara: celebrar no debería implicar banalizar la historia. Cuidar los símbolos también es cuidar la identidad de Logroño.
